El cuadro azulgrana venció este domingo a los Pumas de la UNAM 2-1 en el juego de vuelta de la Final, con lo que consiguió la tercera estrella en su historia y con ello, redondeó un semestre lleno de bonanza.
Antes de esta satisfacción, los Potros habían estrenado casa y afición al mudarse a esta ciudad, habían acumulado hasta once juegos sin derrota y habían visto como sus arcas se fortalecían luego de varios años de crisis.
En el camino de Liguilla los Potros dejaron a rivales de la talla de Cruz Azul, las Chivas del Guadalajara y por si fuera poco, hoy a los Pumas de la UNAM que desarrollaron en la Liguilla el mejor futbol de todos los clubes involucrados en la fase Final. Para su desgracia se encontraron con Vilar y perdieron la sexta Final en su historia.
La clave para ganar esta Final fue Federico Vilar, quien evitó la derrota del Potro en el primer juego y en la primera mitad de este duelo, cuando tapó dos clarísimas. El gol de la victoria fue impresionante, una verdadera obra de arte de Clemente Ovalle.
Después de un primer tiempo de dominio puma, el marcador lo abrió el Potro con un gran gol de Maldonado al 59' a pase del "Chícharo" pero Pumas empató y retrasó el festejo equino. Los felinos jugaron muy bien, pero perdieron fuerza los últimos 15 minutos cuando Leandro salió lesionado.
Ya con la estrategia corregida y con la posesión de balón, justo cuando todo apuntaba a que el partido se definiera en penales, Clemente Ovalle sacó un tremendo disparo de zurda que se incrustó en el ángulo de la portería de Sergio Bernal que había sido poco acosada. La jugada tuvo un rebote que no atinó a despejar largo Pablito Barrera, el universitario se estrelló con un rival en el borde del área y le dejó la pelota a Ovalle que disparó para un gol inolvidable e impresionante.
Los últimos cuatro minutos de juego para los Potros fueron únicamente para cuidar el marcador y saborearse, después de 14 años, las mieles del triunfo que llegarían al levantar la Copa. Pumas intentó, luchó, fue al frente, no bajó los brazos nunca, pero ya no tuvo fuerzas para inquietar siquiera a Vilar.


0 comentarios:
Publicar un comentario